Salen a la luz fuertes testimonios sobre la muerte de Natacha Jaitt

306

La muerte de Natacha Jaitt sigue llena de grandes interrogantes y ni siquiera las pericias que realizaron los médicos de la policía parecen dar certezas sobre este complejo asunto.

Por eso Ulises, el hermano de la mediática actriz y conductora, sigue insistiendo cada vez que concede una entrevista en realizar más investigaciones para entender realmente que pasó esa madrugada de sábado.

Asimismo, Raul Velaztiqui Duarte, el hombre que acompañó a la joven al sitio donde terminó falleciendo habló en Mauro, la pura verdad, el ciclo que Mauro Viale tiene en América TV y contó detalles escalofriantes de todo lo que le tocó vivir antes y después de su detención.

“El teléfono no me lo llevé ni para robarlo, ni para cuidar a nadie, ni para extorsionar a nadie, ni para comercializar su contenido. No hay una manipulación del teléfono Por el miedo lo deposité en el auto, a la vista. Necesitaba que ese teléfono fuera preservado. Todo lo que pasó está en ese teléfono. Yo necesitaba que lo tomara la Policía”, manifestó.

A su vez, continuó explicando: “Yo fui a una reunión de trabajo, con una amiga, y sucedieron cosas que no deberían haber pasado. Me llamó poderosamente la atención la forma en que encontré el celular, con personas que no había visto en mi vida. Una casa oscura. Yo no sabía qué iba a pasar. Tuve mucho miedo por mi vida”.

Vea también: Susana Giménez ofreció sus condolencias a Mauricio Macri

Acompañante de Natacha Jaitt contó detalles de la noche de la muerte

Luego Raul Velaztiqui Duarte narró cómo encontró a Natacha Jaitt: “La encontré descompuesta. No era normal cómo estaba. Estaba como desvanecida. Es un horror lo que me pasó. Se murió una amiga, que es mamá. Si yo estoy acá es porque vengo de una buena familia”, aseveró.

“Es muy duro lo que me pasa. Sentir que tu vida en un minuto cambia. Cuando alguien dice que el momento más terrible es cuando le ponen las esposas y le hacen tocar el piano es real. ¡Es muy duro! ¡Muy duro! Yo pedí resguardo por mi vida y me metieron en un cuarto en el que caminaban cucarachas”, continuó.

“En un momento pedí ir al baño y vi a un perrito con un colchoncito abajo de una estufa y, en ese momento, sentí que mi vida era mucho menos que eso”, agregó profundamente angustiado.