Neuroliderazgo: ¿Cómo afectan la injusticia, la comparación y la frustración en el trabajo?

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El neuroliderazgo es una herramienta fundamental para preparar nuestro cerebro para diferentes escenarios y saber cómo actuar ante la percepción de situaciones que podrían no ser favorables según nuestro propio juicio. 

En ese sentido, Néstor Braidot, especialista en neurociencias aplicadas al desarrollo de organizaciones y personas, detalló a través de ejemplos en su curso de neuroliderazgo, cómo percibe el cerebro situaciones poco ventajosas y cómo el metaconsciente desencadena reacciones y decisiones que pueden ser controladas con los beneficios del neuroliderazgo.  

La percepción de injusticia  

Néstor Braidot puso como ejemplo un experimento que se ejecutó en 1982 por los economistas Güth, Werner, Schmittberger y Schwarze. Ellos diseñaron un ensayo para estudiar la cooperación y el altruismo en la conducta humana.  

La dinámica involucra dos individuos, el A y el B. El individuo A decide cómo se repartirá una cantidad de dinero, en este caso $100, por ejemplo, $80 para él y $20 para el individuo B. Este último es quien decide aceptar o rechazar la propuesta de reparto. Si la acepta, cada uno se lleva la cantidad propuesta, si la rechaza, ambos individuos reciben $0. 

“Si el individuo B tuviera una conducta genuinamente racional y tratara únicamente de maximizar su ganancia, debería aceptar cualquier mínima oferta, puesto que rechazándola estaría perdiendo dinero. Sin embargo, se podría pensar que una propuesta de reparto muy desigual podría resultar ofensiva y, por lo tanto, terminar rechazada. De hecho, esto es lo que ocurrió en los experimentos realizados”, indicó Braidot.

El especialista añadió que años más tarde, aplicando otras técnicas y utilizando aparatos más avanzados mediante técnicas de resonancia magnética, se analizaron qué zonas del cerebro se activan en el individuo B del juego del experimento anterior cuando rechaza un reparto injusto.  

“Los resultados fueron impresionantes ya que a través de la proyección de las imágenes cerebrales de los sujetos que respondían a las ofertas, se descubrió que las propuestas muy injustas activaron la corteza prefrontal, el cíngulo anterior y la corteza de la ínsula, responsables de la activación experiencias que provocan emociones negativas, como dolor y repugnancia”, detalló el catedrático.  

El cíngulo es un área de la “función ejecutiva” que recibe a menudo proyecciones de muchas áreas y resuelve los conflictos entre ellas. Después de una oferta injusta, lucha para dirimir el conflicto entre el deseo de obtener dinero y el rechazo por ser tratado injustamente. De las investigaciones presentadas se deduce con claridad que en todos los ámbitos el buen clima es imprescindible.

La frustración  

De igual forma sucede en otros ámbitos de la vida y con otros sentimientos, en este caso la frustración es un estado de decepción que un individuo experimenta cuando sus expectativas no son satisfechas.  

Si bien existen diferentes niveles de frustración, en todos los casos ésta conlleva un componente emocional que afecta negativamente a la motivación.   

“Cuando un individuo atraviesa una situación de estas características se activan la ínsula anterior derecha y la corteza prefrontal ventral derecha. Dado que ambas estructuras están implicadas en el procesamiento del dolor emocional, y también en el físico, este tipo de investigaciones resulta sumamente útil en neuroaprendizaje”, recalcó.  

La frustración puede estar originada en varios motivos. Puede ser consecuencia de la percepción de injusticia o de otros factores. 

La comparación con los demás 

En el ámbito laboral también suelen observarse situaciones difíciles y que conllevan a mejores estados de ánimo o viceversa según cómo nos comparemos con los demás.

En este caso, Néstor Braidot ejemplifica a través de una investigación realizada en 2007, que “las personas registran un mayor nivel de recompensa cuando sus ganancias son superiores a las de sus compañeros. A la inversa, cuando un individuo obtiene menos que otro por hacer prácticamente lo mismo, la motivación decae”.

En la citado sondeo, los estudios por imagen funcional revelaron que la activación del estriado ventral, estructura cerebral relacionada con el circuito del placer y recompensa era mayor en los participantes que recibieron una mayor recompensa monetaria que sus compañeros.  

Por el contrario, en quienes recibían menos disminuía considerablemente el flujo sanguíneo en la misma región. Esto demuestra que no solo el tamaño de la recompensa es importante, sino también su comparación, lo que le otorga un valor relativo.  

“Estos resultados son de especial importancia si tenemos presente que la conducta de una persona está determinada por la expectativa de recompensa, por lo tanto, si ésta disminuye, también lo hará su rendimiento, una situación que no solo es poco favorable para una organización, sino también para la evaluación de quienes tienen a su cargo el liderazgo de equipos de trabajo”, finalizó Néstor Braidot.

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