Muerte de Jack Chapman provocada por inyectarse silicona en sus partes íntimas

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Jack Chapman, australiano de 28 años, quien residía en Seattle, EE. UU., falleció por el síndrome de inyección de silicona, luego de llenar sus testículos con el material sintético para cumplir con un fetiche sexualLos médicos escribieron en el certificado “Síndrome de inyección de silicona”.

Jack Chapman era conocido en su comunidad como Tank Hafertepen y había decidido llenar sus partes íntimas como parte de un fetiche sexual que practicaba, que le provocó la muerte por intoxicación.

Se conoció que Jack Chapman pertenecía a una comunidad gay en el noroeste de Estados Unidos. Era “siervo” del “amo” Dylan Hafertepen, líder de su grupo BDSM (Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo). Tenía como pareja a Chuck Osborn y ambos formaban parte de la familia poliamorosa de Hafertepen. Osborn compartió en su perfil de Facebook que Chapman había perecido “debido a una enfermedad pulmonar previamente no diagnosticada”.

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Sobre la muerte de Jack Chapman

“Tuvo una tos persistente durante varios meses. Hasta hace una semana tuvo problemas para respirar y lo ingresaron en el hospital. Pensamos que era una infección rutinaria. Resultó ser mucho más. Luchó muy duro, parece que se ponía un poco mejor día a día, hasta el terrible momento en que nos dijeron que no se podía hacer nada más”, relató su pareja en las redes a modo de despedida.

“Juntos durante más de ocho años [Dylan Hafertepen y Jack Chapman], su amor superó los desafíos del tamaño de los continentes, y persistió como un vínculo irrompible. La devoción y el amor de Tank por su compañero era absoluto”, añadió.

La muerte de Jack Chapman no es el primer caso de muerte ocurrido por el “Síndrome de inyección de silicona”. En varios países las inyecciones de los polímeros han sido prohibidas, sin embargo, en Seatlle ya se han reportado varios fallecimientos debido a la inyección del material tóxico en las nalgas.

Por otro lado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha advertido en varias ocasiones sobre los riesgos de la silicona inyectable, que puede causar desfiguración y lesiones graves o la muerte, como en este lamentable caso.