“El mundo en mis zapatos” nos brinda una mirada esperanzadora

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Son muchas las razones del por qué la obra teatral “El mundo en mis zapatos” está dando de qué hablar en el medio, o del por qué ha mantenido llenas las localidades en el Pan y Arte cada sábado, convirtiéndose en pocas semanas en una de las favoritas del público argentino.

La pieza original de Brenda Fabregat y Eloísa Tarruella nos relata la historia de su protagonista, que viene siendo la misma Brenda. Ella nos traslada en el tiempo para entender algunas de las situaciones que penosamente le tocó vivir, desnudando su alma ante la audiencia y mostrándonos cómo del dolor que padeció por años, resurgió apoyada en el exquisito humor y alegría que impregna a quienes la ven actuar.

Esta obra fue inspirada en la vida real de Fabregat, quien hace muchos meses debió enfrentar una gran crisis con el que fue su pareja, mientras tenía que criar a dos niños pequeños. Vivía sola, en un pequeño pueblo y sólo tenía dos opciones: Deprimirse aún más o drenar esos sentimientos de alguna forma. Por supuesto, escogió la segunda opción.

Así comenzó a escribir un diario personal en Facebook, que sus amigos -entre ellos Tarruella- leían con frecuencia. De ahí que esta última ideara escribir una obra que recogiera todas las vivencias que Fabregat compartía en sus posts, lo que finalmente se transformó en el éxito “El mundo en mis zapatos”.

Resumen

La historia comienza con Brenda Martínez (en la piel de Fabregat), quien en la noche de Navidad se encuentra sola en casa. Su marido decidió dejarla y se llevó con él a sus hijos para que pasaran juntos esa fecha. Estando sola, considera que es momento de repasar situaciones cruciales de su vida, que la han llevado por el triste sendero que es ahora su realidad.

Brenda es camarera de un bar, pero actriz de profesión. Le ha costado encontrar un buen papel o hacerse de un sitio estable en la industria, por cuanto va explicando al público de su paso por los castings más insólitos. De hecho, va un poco más allá revelando también sus fracasos amorosos, desde la adolescencia y luego con su matrimonio, donde surgieron muchos problemas que desencadenaron su dolorosa separación, que es para ella el principio de un futuro incierto.

Debemos poner énfasis en la actuación de Fabregat, quien se encargó de componer un sinfín de personajes en un mismo escenario. Destacó por su frescura y de cómo fue capaz de reírse de sí misma, mientras mostraba sensibilidad en su relato. Fue difícil el trabajo que realizó, pues llevó todo el peso de la obra en sus hombros, a la vez que hizo magia al mantener enganchado al espectador de principio a fin.

La puesta en escena estuvo muy bien cuidada, y por supuesto vimos allí los zapatos como fieles acompañantes en los diferentes momentos de su vida. Consideramos que es una obra imperdible y cuando la vean sabrán por qué. Aconsejamos reservar un lugar con anticipación para disfrutar de esta pintoresca vivencia femenina, que Brenda Fabregat y Eloísa Tarruella no temen exhibir.

“El mundo en mis zapatos” continuará en la cartelera de Pan y Arte, todos los sábados desde las 20 horas hasta el próximo 28 de octubre. Para reservar, visiten la página web www.panyarte.com.ar donde encontrarán mayor información sobre este espectáculo.




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