Los tres montañistas peruanos desaparecidos en el nevado Huascarán, en la región de Áncash, fueron localizados a 6.400 metros de altitud, pero la falta de rescatistas en la zona ha detenido la búsqueda. La situación se agrava tras cuatro días de silencio desde la última comunicación del grupo, que se produjo el 14 de julio a las 9:00 de la mañana.
Según Beto Pinto Toledo, presidente de la Asociación de Guías de Montaña del Perú (AGMP), el grupo, compuesto por Alejandro Manuel Ugarte Jordán, de 38 años, Freddy Saúl Mendoza Lizana, de 36, y Artidoro Salas Gaytán, de 42, fue encontrado en dos grietas de más de 100 metros de profundidad. La última señal de vida fue un mensaje de WhatsApp enviado por Ugarte a su pareja, donde mencionaba que se habían extraviado tras una tormenta y solicitaba ayuda urgente, incluyendo drones y helicópteros.
La localización se logró gracias al trabajo del equipo voluntario de la AGMP, que utilizó un dron especializado para sobrevolar la zona y trianguló la información con los mensajes previos de los montañistas. A pesar de estos esfuerzos, la falta de coordinación con la Policía Nacional del Perú (PNP) impidió que el rescate continuara. Pinto relató que el helicóptero que debía recoger a los rescatistas no se presentó en el punto acordado, lo que generó un caos en la operación.
Detalles sobre la localización y el rescate
Los montañistas habían alcanzado la cima del Huascarán, pero una tormenta les hizo perder la ruta de descenso. La última ubicación registrada por el reloj Garmin de Ugarte señala que el grupo se encontraba en el sector conocido como La Garganta, una zona caracterizada por su peligrosidad debido a las grietas profundas y las avalanchas frecuentes.
El equipo de rescate voluntario, compuesto por nueve rescatistas, había acordado ser recogido a las 5:30 de la mañana del viernes en un punto a 4.600 metros de altitud. Sin embargo, la PNP cambió el punto de aterrizaje a 4.300 metros sin previo aviso. Al llegar al nuevo punto, el helicóptero sobrevoló la zona pero no recogió a los rescatistas, quienes quedaron varados y sin acceso a los medios necesarios para continuar el rescate.
Críticas a la coordinación del rescate
Pinto Toledo expresó su frustración ante la falta de un comando de incidentes o un campo base que facilite la operación. “No es posible que ellos manden sus helicópteros y luego hagan un desorden. No hay un comando de incidentes, no hay un campo base, absolutamente nada”, declaró. También afirmó que el voluntariado está al límite y exigió al Ministerio del Interior que se brinde el respeto institucional necesario para que los guías de alta montaña puedan operar con seguridad.
La situación se complica aún más debido a la falta de recursos y la agotadora tarea que enfrentan los rescatistas. La familia de los desaparecidos, ante la inacción de las autoridades, decidió contratar un equipo de rescatistas privados para continuar la búsqueda. Pinto convocó una reunión técnica en Huaraz para informar sobre la localización y establecer un plan de rescate en tres fases.
Plan de rescate privado
El nuevo plan de rescate, que será ejecutado por un equipo privado de entre cuatro y seis personas especializadas, busca abordar la situación de manera más efectiva. La primera fase del rescate se enfocará en asegurar la llegada al punto donde se encuentran los montañistas y evaluar la situación en las grietas identificadas. Las siguientes fases dependerán de las condiciones climáticas y la capacidad de los rescatistas para operar en un entorno tan hostil.
Mientras tanto, la comunidad montañista y los familiares de los desaparecidos esperan ansiosos noticias sobre el avance del rescate. La falta de respuesta adecuada por parte de las autoridades ha generado un clima de tensión y preocupación, no solo por la vida de los montañistas, sino también por la seguridad de quienes se aventuran en estas peligrosas expediciones.
A medida que pasan las horas, la incertidumbre se apodera de la situación. La AGMP y los rescatistas privados están trabajando incansablemente para intentar salvar a los tres desaparecidos, pero las condiciones adversas y la falta de coordinación continúan siendo un obstáculo significativo. La comunidad espera que la intervención privada logre los resultados deseados y que la vida de los montañistas pueda ser recuperada.
