La compra de departamentos en pozo —es decir, unidades adquiridas antes de ser construidas— recuperó protagonismo en el mercado inmobiliario porteño en 2026, impulsada por el regreso del crédito hipotecario y por la posibilidad de acceder a precios un 15% a 25% inferiores a los valores de unidades terminadas, según datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.
Cómo funciona la compra en pozo
En una operación en pozo, el comprador firma un contrato de adhesión con la desarrolladora antes o durante la construcción. El pago se escalone en cuotas que se ajustan por el índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). Al momento de la escritura —generalmente al finalizar la obra— se abona el saldo restante o se refinancia con un crédito hipotecario.
Ventajas y riesgos de comprar en pozo
| Ventajas | Riesgos |
|---|---|
| Precio inferior al mercado (15–25% menos) | Demoras en la entrega de obra |
| Posibilidad de elegir piso, orientación y terminaciones | Quiebra o insolvencia de la desarrolladora |
| Pago en cuotas durante la construcción | Ajuste de cuotas por CAC puede superar expectativas |
| Unidad nueva con garantía de obra | Sin posibilidad de escriturar hasta la finalización |
Qué verificar antes de firmar el boleto de compra en pozo
- Verificar que el terreno tiene título de propiedad libre de hipotecas en el Registro de la Propiedad Inmueble.
- Confirmar que la desarrolladora tiene el permiso de obra aprobado por el GCBA.
- Revisar el fideicomiso: si la operación es bajo fideicomiso al costo, el riesgo de quiebra de la empresa es menor.
- Leer el contrato de adhesión con un escribano propio antes de firmar.
- Consultar el historial de obras entregadas por la desarrolladora.
