¿Cómo afecta la fatiga mental en el neuroliderazgo?

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“Los avances de las neurociencias nos permiten comprender mucho más a fondo el funcionamiento del cerebro del ser humano vivo”. Así lo afirma el especialista en neurociencias aplicadas, Néstor Braidot, pero aplicado al neuroliderazgo y las ventajas del neuroliderazgo para convertirnos en líderes en nuestro ámbito laboral. 

En este caso, Braidot señala los efectos adversos que la fatiga puede provocar en nuestra conducta utilizando ejemplos de neuroliderazgo

El experto define a la fatiga como “el efecto que experimenta toda persona que realiza una actividad cognitiva durante un tiempo prolongado, mayor a una hora y media, sin descanso”. 

De igual forma agrega que “Gracias al el estudio profundo de las neurociencias hoy sabemos con claridad que a nivel cerebral, la fatiga disminuye la actividad del cíngulo anterior, con lo cual se altera negativamente la focalización en la tarea, el rendimiento, la iniciativa, el impulso para la toma de decisiones y la motivación, favoreciendo la distracción y disminuyendo los niveles de dopamina en el cerebro”. 

Dado que el cíngulo anterior también está implicado en otras funciones importantes, entre ellas, atención focalizada-dividida, modulación del procesamiento cognitivo y emocional, intencionalidad, pensamientos optimistas, iniciación de acciones, actividad exploratoria y monitoreo de errores, no hay dudas de que es necesario implementar procesos que minimicen el riesgo de fatiga mental. 

Uno de los efectos más dañinos de la fatiga está relacionado con la atención y la consolidación de la memoria. 

“Esto fue confirmado por un estudio que examinó el mecanismo de recompensa con relación a la motivación y sus efectos en la consolidación de la memoria. Partiendo de un incentivo económico, se asignó una ganancia para distintas tarjetas que las personas debían memorizar. Aquellas que participaron en la investigación recordaron en mayor medida las tarjetas que tenían un alto valor de recompensa al ser memorizadas”, ejemplifica Braidot.

Las neuroimágenes permitieron observar que, cuando esto sucedía, se activaba el área tegmental ventral, el núcleo accumbens y el hipocampo, y que una mayor activación en estas regiones predecía una mejora notable en el recuerdo.  

En definitiva, ya no caben dudas sobre la necesidad de implementar sistemas para que las personas descansen y puedan “reiniciar” su cerebro. Sin duda alguna, las pausas para “un café”, los cortes para una caminata, una siesta energética o un espacio para el gym, entre muchas otras alternativas, posibilitan una puesta a punto del sistema neurológico y contribuyen no solo a un mayor rendimiento, sino también al aumento de los niveles de motivación como resultado de la activación del sistema de recompensas.

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