El blanqueo de capitales de 2024 inyectó al mercado inmobiliario argentino una cantidad de dólares que los analistas del sector calculan en entre USD 1.800 y USD 2.400 millones, distribuidos principalmente en compras de propiedades en CABA, Córdoba y Mendoza. En 2026, el efecto post-blanqueo sigue siendo visible: la demanda de departamentos nuevos o en pozo se mantiene elevada, los precios en los barrios premium del norte de la Ciudad no ceden, y en el sur —Barracas, Parque Patricios, Boedo— la demanda de quienes se volcaron al mercado con dólares blanqueados fue uno de los motores del alza del 12%–13% interanual.
Qué ocurrió con los inmuebles declarados
Los contribuyentes que blanquearon inmuebles no declarados (propiedades en el país que no figuraban en sus declaraciones juradas de AFIP) debieron pagar una alícuota del 5% sobre el valor de tasación. Los que blanquearon dinero en efectivo e inmediatamente lo destinaron a compra de propiedades gozaron de una alícuota reducida del 0% si la operación se cerró antes del 31 de octubre de 2024. En 2026, esas propiedades ya están incorporadas al patrimonio declarado del contribuyente y tributan normalmente en Bienes Personales.
El impacto en el mercado en 2026
El economista inmobiliario Damián Tabakman, director de la consultora homónima, identificó dos efectos del blanqueo sobre el mercado 2026: por un lado, la mayor oferta de propiedades escrituradas (muchas salieron a la venta después de regularizadas); por otro, la demanda adicional de compradores que usaron efectivo blanqueado y compraron con el objetivo de mantener el capital en ladrillos. «El blanqueo aceleró operaciones que sin él hubieran tardado dos o tres años más en materializarse», resumió Tabakman.
