Balcedo

Los Balcedo en la cárcel: él está tranquilo, pero ella la pasa mal y fue amenazada

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Balcedo está en uno de los mejores penales de Montevideo. Su mujer, en una cárcel común

A la espera de si se confirma o no su extradición a la Argentina, Marcelo Balcedo se encuentra detenido en un pabellón de extraditables, en una celda junto a otros extranjeros, en la cárcel central de Montevideo. Está a tres cuadras de la plaza Libertad, kilómetro 0 de Uruguay y es, por lejos, una de las que cuenta con mejores condiciones de reclusión en el país.

Balcedo la pasa mejor que su esposa

Según fuentes judiciales, puede decirse que es un lugar “agradable y limpio”, con un traga luz de buenas dimensiones que lleva a que, durante la jornada diurna, no se precise iluminación artificial, lo que predispone de otra manera a los reclusos. Tiene pasillos amplios, con mesas y sillas, y “otras comodidades”, según ampliaron las fuentes, sin mayores precisiones.

Además, el régimen de visitas es amplio y el estudio de sus abogados, Víctor Della Valle y Alejandro Balbi, está a unas diez cuadras, lo que brinda una posibilidad de un cara a cara más fluido.

“Si bien estar preso no es lindo para nadie, a Balcedo se lo ve tranquilo. Como es lógico, oscila en el tema anímico, pero en líneas generales se lo nota fuerte. Su mujer, que hoy está en una cárcel común con presas comunes.

La situación de Paola Fiege es diametralmente opuesta a la de su marido. Luego de estar en las cárceles de Fray Bentos (capital del departamento de Río, a 300 kilómetros de Montevideo) y la “VIP” de Campanero (cerca de Minas, departamento de Lavalleja, a unos 120 kilómetros de la capital), fue trasladada a la cárcel de mujeres de Montevideo.

Está en las afueras de la ciudad y es una de las más complejas de Uruguay, en la que en los primeros días de este año se registró un motín con quema de colchones y amenazas de muerte de internas a funcionarias policiales.

“La mujer, que comparte celda con otra reclusa, vive con gran angustia esta situación. De buenas a primeras se encontró con un mundo violento, totalmente desconocido para ella”.

“Anda, además, muy bajoneada porque desde el 4 de enero, fecha en que la detuvieron, no vio más sus hijos”, agregó. En realidad, los niños tienen la posibilidad de visitarla, pero el matrimonio prefirió que no lo hicieran ante el denso panorama que presenta el llamado Centro Nacional de Rehabilitación (CNR).

El penal muestra un escenario de deterioro y violencia. Días atrás, por ejemplo, se vivió un cuasi motín; también sufrió el desborde de una cloaca, por lo que debió convivir varias horas cerca de los excrementos.

De momento, los Balcedo seguirán cumpliendo prisión en estos establecimientos penitenciarios.




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