La fábrica de chocolate Águila Saint, un recuerdo que perdura en el tiempo

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¿Quién no recuerda la fábrica de chocolate y café Águila Saint? Aunque actualmente no está funcionando muchos vecinos de Barracas aún guardan en su mente el recuerdo de este famoso edificio y hasta extrañan el olor a chocolate que recorría todas las calles del barrio.

Esta compañía, líder en la realización de chocolate y derivados del cacao, fue levantada en 1880 por un hombre llamado Abel Saint, quien inició su propio negocio de tostado de café en este local. Al pasar los años fue tomando fuerzas, cosa que llevó a la construcción de la gran fábrica en Herrera 855, Barracas, en un terreno de 4000 m². Tanto fue el alcance de la misma que poco a poco fueron saliendo a flote sucursales hasta llegar a 100.

Según cuentan por allí, a don Abel le sucedieron sus hijos Enrique y Pablo Saint, quienes siguieron expandiendo el negocio familiar.

La fábrica eran tan grande que llegó a tener 1.800 trabajadores, y en ella se encontraban, además de los talleres, todo lo necesario para el embalaje de los productos, una imprenta que estampaba los envases y hasta una sastrería que confeccionaba la ropa de los empleados.

De esta fábrica salía el todavía muy popular chocolate para taza y otros tantos productos que formaron parte de la vida cotidiana de las familias argentinas: el comprimido Águila; los cigarrillos de chocolate; los medallones de menta; entre muchos otros. En 1993 el grupo Arcor compró la empresa y luego vendió el edificio, en el cual hoy funciona un hipermercado.

Su construcción

El antiguo edificio es una obra del arquitecto de origen francés Gastón Mallet. Él ideó la famosa fábrica en la que albergaban los depósitos, talleres y demás locales para la venta de los productos. Posteriormente sería ampliada demoliéndose la antigua construcción y edificando el actual (1946).




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